
A menudo las instituciones y los gobiernos latinoamericanos son incapaces de satisfacer las necesidades de la sociedad debido a la falta de fondos, la presión por proteger poderosos intereses minoritarios y la burocracia. Para poder contrarrestar esta tendencia, resulta imprescindible construir una relación más estrecha –o, incluso, una nueva forma de asociación – entre los líderes de la comunidad empresarial y de la sociedad civil; a esto nos referimos cuando hablamos de construir puentes.
El empresariado y la sociedad civil pueden aprender mucho unos de otros trabajando juntos en asuntos de interés común, del mismo modo en que nosotros trabajamos con nuestros socios estableciendo contactos y promoviendo alianzas. Las empresas pueden aprender a responder de una forma más efectiva a las necesidades humanas, individuales y colectivas – que no siempre se reflejan en las demandas del mercado – para operar en un mundo multidimensional.
Las organizaciones de la sociedad civil pueden mejorar sus instrumentos para evaluar las necesidades y las exigencias de sus “clientes”, a fin de implementar acciones pertinentes y buscar soluciones innovadoras cada vez que cambian las condiciones del entorno. Esto les permitirá brindar una ayuda más profesional y efectiva.
Los resultados iniciales de nuestra tarea de “construir puentes” han sido alentadores. Demuestran claramente que, gracias a sus orígenes empresariales, AVINA puede desempeñar un papel importante a la hora de reducir el nivel de desconfianza que tanto las empresas como las organizaciones de la sociedad civil manifiestan cuando comienzan a trabajar en forma conjunta. Estamos convencidos de que ésta es una clave fundamental para lograr el cambio de rumbo que es tan necesario para nuestra sociedad.
Hasta la fecha, AVINA lleva invertidos más de 400 millones de dólares en líderes que trabajan para conducir sus sociedades hacia el desarrollo sostenible. Pero más importante que el dinero es la asociación que tenemos en marcha con cada líder, y el hecho de que estemos convirtiéndonos en una fuente no sólo de financiamiento, sino también de múltiples servicios que crean valor para esos líderes.
Como empresario socialmente comprometido, estoy acostumbrado a crear riqueza y valor tanto en el ámbito económico como social. Tradicionalmente, la riqueza y el valor se miden en términos económicos. Sin embargo, ése es un punto de vista limitado, ya que todos respetamos y promovemos también valores y riquezas que no son materiales: apreciamos la belleza de un paisaje montañoso, gozamos de la perfección de una fuga de Bach, experimentamos la satisfacción de haber finalizado una tarea o disfrutamos de estar saludables y en forma. Ninguno de estos valores pueden ser medidos en unidades monetarias.
El mundo de los negocios ha sido tradicionalmente reacio a discutir o lidiar con valores no materiales. Sin embargo, esta tendencia está cambiando, al menos entre las compañías líderes y en las más de 160 empresas que integran el WBCSD, las cuales enfrentan actualmente cuestiones vinculadas con su responsabilidad social corporativa. Últimamente, han comenzado a ser más activas en la búsqueda de nuevas maneras de ayudar a la gente a crear formas y medios de vida más sostenibles para ellos mismos.
En lo personal, hace mucho tiempo que me he propuesto unificar mis diversas facetas e intereses: soy un empresario, un ciudadano, un padre, un excursionista, un coleccionista de arte y un filántropo. Y para ello, me esfuerzo diariamente por ratificar que todas mis actividades y roles se basan en la misma visión, en los mismos valores y convicciones. Cuando incursiono en el mundo de los negocios, aspiro a crear riqueza económica – no sólo para mí, sino también para mis empleados y para la sociedad en general – y al mismo tiempo procuro proteger y, si es posible, mejorar el medio ambiente.
Por supuesto que los conflictos de intereses abundan, como sucede también en las empresas cuando se trata de compatibilizar los intereses -a menudo contradictorios- de sus clientes, empleados, proveedores, accionistas y otras partes interesadas. Mi objetivo es entonces lograr ese equilibrio.