
Mientras trabajaba para la Cumbre de la Tierra, sufrí dos pérdidas personales irreparables: mi padre y mi hermano Alexander habían fallecido ambos en el lapso de unos meses. Alexander me legó su colección de arte. Intentar seguir sus pasos y continuar coleccionando pinturas y esculturas de reconocidos artistas como Giacometti, Richter, de Kooning, Pollock, Rothko, Twombly y Warhol, significó para mí un gran placer y al mismo tiempo un enorme desafío.
Poco a poco fui llegando a la conclusión de que la colección necesitaba un gerenciamiento profesional y el desarrollo de conceptos que me permitieran fijar una estrategia apropiada para la adquisición de nuevas obras, por supuesto siempre dentro de los estándares de calidad que Alexander y su socio habían establecido. Así fue que, en 1995, fundamos en Zurich una empresa especializada en arte a la que llamamos Daros.
En la actualidad, una parte de la Colección Daros se exhibe al público en diversas exposiciones que se realizan en el complejo Löwenbräu de Zurich, un edificio reciclado que perteneció a una antigua fábrica de cerveza. Debido a mi estrecha vinculación con América Latina, junto a mi ex mujer creamos la colección Daros Latinoamérica, que apoya a los artistas de la región y les brinda la oportunidad de obtener reconocimiento en los mercados internacionales, tanto para sí mismos como para el arte de sus países. A nuestras colecciones se suma el programa Daros Art Education, dirigido específicamente al público joven, que explora nuevas maneras de acercar el arte a la gente.