
La responsabilidad social corporativa es uno de los elementos clave del concepto de desarrollo sostenible, que refleja la interacción responsable entre cada uno de los sectores involucrados en una empresa. Es, también, el esfuerzo de una empresa por contribuir a la creación de una sociedad más segura, estable y próspera, de tal modo que la compañía se beneficie a largo plazo. Esto requiere que los empresarios entiendan que la destrucción del patrimonio natural de una nación o de un continente no será provechosa ni los tornará competitivos.
En este sentido, resulta sustancial que comprendan que no es posible hacer buenos negocios en países donde la población es cada vez más pobre. La pobreza no sólo supone un mercado limitado para la venta de sus productos, sino que además las personas con poca educación, escasos planes de salud, viviendas precarias y sin transporte, difícilmente pueden colaborar en la construcción de una economía en crecimiento. Por ello, el empresariado necesita establecer un mercado global que asegure el acceso a las oportunidades para todos.
Los criterios de sustentabilidad y responsabilidad social corporativa deben estar entre los principios fundamentales que guíen a las empresas, de modo de poder contribuir a mejorar constantemente el desarrollo de las sociedades que les han brindado oportunidades para crecer. Considero que el empresario que defiende el derecho a su propio éxito, aceptando al mismo tiempo su compromiso con a la sociedad a la que pertenece, es el empresario del futuro.